Vol. 6 Núm. 7 (2026): volumen 6, número 7 (enero-junio2026)
Crónica de un Camaleón

FUERA DE LUGAR: Un cuento escénico lagunero

Alam Sarmiento
Facultad de Artes Escénicas UANL

Publicado 2026-03-06

Cómo citar

Sarmiento, A. (2026). FUERA DE LUGAR: Un cuento escénico lagunero. Camaleón Arte Escénico, 6(7), 5–7. https://doi.org/10.29105/cae.v6i7.124

Resumen

SER Y ESTAR FUERA DE LUGAR

Casi todo en esta obra esta fuera de su sitio. Aunque sea por un momento, pero todo se sale de su lugar.

Hay un periodista en escena que actúa, pero no es actor.

Hay dos actrices que hablan en gran medida del fútbol y su corrupción, pero no son apasionadas ni expertas del tema, seguro tienen más preguntas que respuestas.

Hay un actor y director que esta mas movido por los afectos y la identidad que por los datos o la información de una investigación periodística.

Hay un público que espera ver una obra de teatro. Un grupo de espectadores que pagaron por que les cuenten una historia convencional, que les cuenten un cuento de manera tradicional, con personajes, ficción, y una estructura de presentación, conflicto, desenlace y conclusión, pero que en vez de eso es recibido y tratado como un grupo de invitados a una conversación o a un convivio. Donde incluso pueden beber cerveza que le regalan los artistas si así lo quiere.

Hay una obra que está aconteciendo en una región del país donde es primordial mantener y cultivar como actividad identitaria el fútbol y sus implicaciones. Donde el amor por su equipo, su camiseta y su historia son parte de sus usos y costumbres. Donde para no rivalizar con el fútbol, productores y artistas dedicados al teatro suspenden funciones para ver los partidos “importantes”.

Hay un tema en la obra que revela que, dentro de dicho club de fútbol, ese que da identidad hay manejos que se alejan de los presumidos valores comunitarios o colectivos que se pregonan paralelos a la identidad.

Hay un texto que trasciende a su autor. Hay una obra que va más allá de las virtudes y las carencias de quien lo hace.

Pero, sobre todo, de forma por demás extraña y significativa hay un grupo de teatro, un grupo de artistas, de personas sobre el escenario que no intentan aleccionar, no intentan adoctrinar no intentan asumir la postura de estar colocados en una zona de moral privilegiada que le haga suponer que pueden decirle al público que deben hacer o no.  Hay un grupo de seres humanos que simplemente tienen el gozo de compartir la experiencia de lo que son, de sus afectos y de todas las dudas auténticas que eso les genera sin volverlo una oda personal.

Hay teatro y está fuera del lugar común, un teatro que no da testimonio, ni sigue los protocolos del teatro sesudo, rebuscado, frió y documental. Pero por eso de manera, sencilla, cálida y concreta nos comparte un cuento escénico bastante disfrutable. Una narrativa y una acción que conmueve por su forma de acontecer, una acción que aparece por muchos lapsos como algo autentico y fugaz.  Hay algo que se desborda muy sutilmente, es la ficción volviéndose realidad para luego recordarnos que toda realidad es un tipo de ficción cambiante y efímera.